Significativo aumento de la pobreza durante la gestión de Garro

Significativo aumento de la pobreza durante la gestión de Garro

Nadie puede negar que los últimos 4 años fueron duros para el grueso de la
población de nuestro país. Las condiciones económicas y sociales se vieron
empeoradas significativamente para el conjunto de la clase trabajadora.


La ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires y por ende sede
del gobierno provincial, como así también uno de los polos académicos e
intelectuales más importantes del país vio un retroceso muy importante en sus
niveles de bienestar, aumentando la pobreza y la desigualdad de manera
significativa en todo su territorio.


La desigualdad de la zona (aproximada a través del coeficiente de Gini) pasó
de 0.386 en el segundo semestre de 2016, a 0.414 en el primer semestre de
2019, confirmando que el incremento de la desigualdad a nivel nacional
también se reflejó en la zona del Gran La Plata.


En relación a la pobreza, es sabido que los últimos datos que reveló el INDEC
indican que la pobreza en Argentina alcanzó al 35.4% de las personas y al
25.6% de los hogares en el primer trimestre de 2019. Para el caso del Gran La
Plata el informe del organismo público arroja que la pobreza alcanza al 31.9%
de las personas y al 22.7% de los hogares.


Realizando un análisis pormenorizado de la región, con ayuda de los datos de
la encuesta permanente de hogares (EPH de 2016 y 2019) y el último censo
disponible, y combinándolos con nuevas técnicas de estimación (Machine
Learning y econométricas), desde el OPEN analizamos la evolución de la
pobreza por radio censal en la gestión de Julio Garro (Cambiemos).


El grafico realizado muestra la proporción de hogares pobres por radio censal.
Los Hogares pobres del 2016 son aquellos que no superan los $12,488.81
contando los ingresos individuales de cada miembro, mientras que los hogares
pobres del 2019 son aquellos que no superan el umbral de $30,315.32. La
proporción se calcula como la suma de hogares pobres sobre la sumatoria de
hogares de cada radio censal.

Como podemos observar, la periferia del Gran La Plata ha visto un avance
importante en sus niveles de pobreza. La zona sur y oeste, que ya contaban
con estados delicados en el 2016, vieron perjudicada su situación. Las zonas
de Etcheverry y Abasto han sufrido en carne propia la ausencia de políticas
integrales para sostener y mejorar los niveles de vida preexistentes. En estas
zonas, los niveles de pobreza pasaron de pisos 19% y 46%, según la zona, a
35% y 62%. Cifras dramáticas e insostenibles en términos humanos.


Es evidente que las políticas de ajuste a nivel macroeconómico han tenido
incidencia en la vida de nuestras comunidades. Sin embargo, no deja de ser
sorprendente que en una ciudad que se espera que sea un polo tecnológico y
productivo el gobierno municipal no haya sabido instrumentar políticas de
coordinación más fuertes con instituciones tan prestigiosas como la UNLP,
para lograr mayores niveles de desarrollo y poder paliar de mejor manera esta
crisis económica.


La discusión sobre la pobreza y la territorialidad deberá ser central para el
próximo gobierno municipal, sin importar el color político del partido ganador.
La gestión de las ciudades del futuro estará necesariamente marcada por la
capacidad de articulación y coordinación de los gobiernos locales con sectores
sociales, intelectuales, instituciones que sean capaces de aportar al desarrollo
económico de la región en sí mismas. Las luces de led en toda la ciudad solo
mostraron la creciente pobreza.