¿Será Justicia? Una jueza en la mira de la Suprema Corte

¿Será Justicia? Una jueza en la mira de la Suprema Corte

La Justicia en la Argentina se encuentra atravesando la peor crisis de su historia, con escándalos que tocan a jueces, fiscales y magistrados, que hacen que la sociedad poco y nada confíe en aquellos que deben obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde.

Caso aparte merece lo que está pasando en algunos juzgados de la Provincia de Buenos Aires, donde queda más patente que nunca la pobredumbre moral en la que han caído las instituciones. Como para muestra basta un botón, basta mencionar el caso de la titular del Juzgado de Garantías N° 5 de La Plata, Marcela Garmendia, que según se pudo conocer en las últimas horas, está siendo investigada por la Suprema Corte de Justicia en una serie de graves episodios, que dejan traslucir un accionar por fuera de la ley.

El Máximo tribunal que conduce Eduardo de Lázzari (foto) le ha iniciado un sumario administrativo a la magistrada platense por dos hechos centrales, uno en donde habría incurrido en el delito de prevaricato, y otro en el que se menciona a su hijo Juan Manuel Martínez Garmendia por presunto tráfico de influencia.

La causa, que está siendo investigada desde octubre del año pasado por la UFI N° 5 a cargo del fiscal Juan Menucci, indaga en la supuesta responsabilidad de Garmendia por haber tomado decisiones judiciales influenciada en su opinión por su vástago, quien realiza distintas funciones dentro de la Municipalidad de La plata.

Según lo que consta en la investigación, la magistrada platense habría incurrido en acciones tendientes a hacer “desaparecer” un expediente judicial en el cual figuraba como imputado su propio hijo por la muerte de una joven en una fiesta clandestina en la localidad de Melchor Romero en enero de 2016, a pocos días de haber asumido la intendencia de la ciudad el macrista Julio Garro.

De acuerdo a lo que trascendió desde Tribunales, en la causa hay uno de los imputados, Javier Ronco, quien declaró ante la Justicia que el hijo de Garmendia, le habría pedido 500.000 pesos para que su madre lo beneficie con salidas laborales y luego de eso logró esa morigeración en su pena, por lo que le pagó lo acordado al hijo de la magistrada.

En la Suprema Corte llama mucho la atención la actividad realizada por la jueza en dichas causas, porque conforme a lo que se dice en los pasillos del máximo tribunal, Juan Manuel Martínez Garmendia figuraba como uno de los imputados al iniciarse la causa por la muerte de la joven en una fiesta clandestina, y luego de buenas a primeras su nombre desapareció del expediente.

Se teme que debido a sus lazos con diferentes miembros de la “familia judicial”, tanto Garmendia como su hijo pudieran haber llevado adelante acciones que podrían haber incurrido en la supuesta comisión del delito de “tráfico de influencias”.

Recordemos que el artículo 400º del Código Penal, referido al delito de tráfico de influencias, establece como sanción para la comisión de este delito: pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de seis años cuando el sujeto activo es cualquier persona; y pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de ocho años e inhabilitación, cuando el sujeto activo de la comisión del delito es un funcionario o servidor público.

Por otra parte, se sabe que en el caso de que el fiscal Menucci encuentre indicios claros de que la jueza cometió delitos, deberá pedir su desafuero para imputarla e indagarla. Se trata nada más y nada menos que el inicio de un juicio político que podría culminar con la destitución de Garmendia. ¿Será Justicia?.