PAMI: imagen de la desidia nacional

PAMI: imagen de la desidia nacional

En las últimas semanas, el PAMI volvió a quedar en el centro de la escena política luego de que se conociera la información que daba cuenta el patético bolsón con alimentos básicos que reparte una vez al mes a los afiliados que se encuentran en una situación más vulnerable, que consta de solo 7 productos por un valor de 400 pesos. La noticia, que roza el mal gusto canallesco ya, fue lanzada casi con bombos y platillos por una administración en retirada, y que a lo largo de los últimos años lo único que ha hecho ha sido acrecentar los problemas a nuestros abuelos, sin dar ni una sola solución a los dramas que azotan a los adultos mayores.

Este miserable bolsón de alimentos que se reparte solo al 10% de los poco más de cinco millones de afiliados con los que cuenta el PAMI, da cuenta de la triste realidad por la que atraviesa la mayor obra social de Latinoamérica, que está sumergida en una crisis sin fin, y que el macrismo la ha agravado casi hasta el paroxismo. Basta decir que lejos está esta pequeña porción de productos que se les entrega a los viejos de cubrir con todos los requisitos de una alimentación saludable para la tercera edad. Hasta hace unos años atrás, este programa entregaba más de 30 productos, entre ellos frutas, verduras, carnes, distinta clase de alimentos no perecederos que rendían para varias comidas en el mes; hoy, consecuencia de la crisis, se ha visto reducido a solo 7 artículos, como lo son aceite, harina, arroz, fideos, yerba, azúcar y algún paquete de galletitas, con el agravante no solo de que no tienen ningún grado nutricional todos ellos, sino que también se ha reducido el kilaje de los paquetes que entregan, siendo todos ellos ahora paquetes de medio kilo. Decir hijos de puta, es poco para graficar esta situación que atraviesan los viejos. Esto es muy grave, se ha utilizado al instituto tal como lo hizo Alderete en los años ’90, para mantener la caja política de turno y no para darle un servicio y una prestación adecuada a la gente.

A pesar de que la obra social sigue recibiendo presupuestos fastuosos año tras año, el del PAMI es uno de los presupuestos más importantes que existen en la Argentina, es el tercero en cuanto a presupuesto en la Nación y en la provincia de Buenos Aires, entonces obviamente muchos de esos recursos se desvían para hacer política, y mientras esto sucede, la atención a los afiliados ha ido en franco declive. Se han recortado programas como los medicamentos que se entregaban 100% gratuitos a los abuelos, así como también fueron dejados de lado gran cantidad de proyectos sociales que se hacían desde el PAMI. El bolsón de comida se ha ido recortando de tal manera, que ahora solo tiene esos productos miserables, que como todo lo que ha hecho el macrismo a lo largo de estos años, parece ser un simple maquillaje, ya que todos los artículos que se entregan sirven para llenar la panza transitoriamente, pero en nada sirven para solucionar el hambre que crece a un ritmo inconmensurable entre nuestros adultos mayores.

Convertida desde su mismo nacimiento en 1971 en un antro de la corrupción e los diferentes espacios políticos nacionales, el PAMI ha sabido estar involucrada en una serie de escándalos por haber sido concebida por las diferentes administraciones como una caja negra de la política tradicional para solventar campañas y gastos partidarios. Los funcionarios del organismo han llevado la tijera del recorte a tal grado, que están cortándoles las prestaciones a los jubilados dejándolos de atender en cada una de las patologías que padecen, cortándoles la entrega de los remedios, cortándoles el servicio de odontología y las prótesis dentarias gratuitas, cortando la provisión de anteojos para personas con visión reducida, cortando todas las prestaciones habidas y por haber.

Pese a todos estos congelamientos y restricciones que el organismo hizo, la deuda que tiene el PAMI, lejos de achicarse, aumentó, y se incrementó debido a situaciones por lo menos dudosas como la contratación de personal de alto rango con sueldos increíbles que llegan a superar el medio millón de pesos mensuales. El pasivo, lejos de caer, aumentó, y por el otro las prestaciones sociales a los jubilados no se están dando y hoy en día son casi inexistentes. Esta situación viene de hace muchos años, donde cada administración del PAMI lejos de querer acomodarlo o administrarlo, lo estropean cada vez más por meras conveniencias políticas circunstanciales.

Desde el gobierno quieren decir que el PAMI da números rojos y que la deuda que tiene el organismo es muy alta, entonces lo que hicieron es dejar de prestar servicios como lo han hecho a lo largo de estos últimos años, pero pasa que se habla muy poco de ese tema, sobre todo en los medios de comunicación amigos del poder y que han tratado de tapar hasta casi lo imposible esta situación. Lo que desde el macrismo quisieron hacer e todo este tiempo es articular la desregulación del PAMI, en virtud de hacer un organismo más chico, residual y tercerizado o privatizado a las grandes empresas de salud, laboratorios y farmacias aliadas al gobierno. Por suerte para los actuales jubilados y para los que lo seremos en el futuro cercano, este intento no funcionó y el PAMI y sus trabajadores siguen resistiendo.

Las prestaciones que brinda hoy el PAMI son absolutamente deficitarias, y esto es responsabilidad tanto de los funcionarios como de los prestadores, porque muchos de ellos son PAMI dependientes y dan también una prestación lamentable, así que estamos frente a una ecuación explosiva con una sola víctima, que es el beneficiario, es decir, el pobre jubilado que padece a diario la falta de acción de un gobierno ausente. Estamos frente a una situación de emergencia que no es atendida como tal, y si estas respuestas no las da el interventor del PAMI, las tiene que dar el Poder Ejecutivo nacional, sino directamente tenemos que pensar que no solo estamos conducidos por una manga de inútiles e incapaces, sino por personas que vinieron directamente a destrozar el corazón de la Argentina. Llama la atención que el Congreso de la Nación ante este tipo de situaciones no diga nada, donde las fuerzas políticas parecen estar más concentradas en las campañas electorales que en establecer políticas activas para combatir de una manera efectiva este drama que están sufriendo los más viejos.

El PAMI, que supo ser orgullo nacional por ser la primera Obra Social en atención a la tercera edad a nivel internacional, se encuentra pasando uno de sus peores momentos, donde la ineptitud y la corrupción macrista, les impide a los más viejos recibir atención en tiempo y forma, lo que se paga incluso con la vida de miles de jubilados indefensos ante la inacción oficial. A quienes asuman el 10 de diciembre, solamente decirle a los gritos casi, “Hagan algo con el PAMI señores, de manera urgente, hagan algo, no permitan que nuestros viejos se nos sigan muriendo sin ninguna clase de atención”. Ojalá sepan escuchar el reclamo popular y actúen en consecuencia, sino, el futuro que nos espera va a ser muy pero muy oscuro.