La obsesión argentina por el vil verde metal

La obsesión argentina por el vil verde metal

La historia argentina parece tener constantes que se han mantenido inmutables a lo largo de las décadas, y que ante períodos de crisis económicas, políticas o sociales, salen a la luz de nuevas maneras y con variantes diferentes a épocas anteriores. Una de esas constantes ha sido sin ningún lugar a dudas la fiebre que se desata entre la población por el dólar, que ante el creciente temor que existe en un sector de la sociedad por el posible desbarranque de la economía local, acude en forma masiva a refugiarse en el dólar, moneda a la que consideran la más fuerte del mundo y que les serviría para zafar de la hecatombe.

 En las últimas semanas, sobre todo luego de la suba habida en el mes de abril, se ha notado un cierto retraso de la paridad entre el peso y el dólar, con un fuerte aumento de los precios internos y cierta estabilidad de la paridad, terminando ayer a los 43 pesos, su menor valor en meses. En el resto de la Región las monedas han tenido reajustes, lo que ha llevado a que muchos economistas afines al programa del macrismo, hayan salido a manifestar públicamente que se debe atender urgentemente ese problema si no se quieren sufrir consecuencias mayores luego de las elecciones del mes de octubre.

 Desde los sectores más agoreros, vienen diciendo desde hace tiempo que el precio de la divisa norteamericana puede llegar a dispararse en caso de que desde el Ejecutivo no se implementen las medidas necesarias para aumentar la confianza de la población en el peso y desvirtuar las supuestas mejoras que se tienen con la divisa norteamericana. Haciendo un análisis somero de lo que es la historia nacional, podemos decir que el argentino es una persona que no tiene el nacionalismo bien entendido que tienen los brasileños, los chilenos o los uruguayos, que los lleva a pelear muy fuerte por lo suyo y por su moneda. Cada uno de los habitantes de los países nombrados, se encuentran orgullosos de la moneda que tienen, y en ninguna de las crisis que se plantearon a lo largo de su historia salieron corriendo a comprar dólares u otra moneda extranjera, como si sucede en nuestro país.

 Al no tener datos reales de lo que sucede en el Banco Central con el manejo de las reservas internacionales, donde el gobierno dispuso que la entidad que conduce Guido Sandleris deje de publicar el detalle de movimientos que habían registrado las reservas y las causas que motivaron eso, como pueden ser el pago de deuda, el ingreso de préstamos o la venta de dólares. Así, los argentinos no podemos saber si las reservas bajan porque la autoridad monetaria sale a bajar el dólar interviniendo en el mercado o porque bajan los depósitos en los bancos. Esto además se dio de la mano con la decisión tomada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) de dejar a la administración macrista utilizar las divisas prestadas por el organismo para vender reservas para contener cualquier movida cambiaria, lo que despertó la crítica de propios y extraños.

 La falta de confianza de los argentinos en las medidas que se ejecutan desde el gobierno, es una de las principales falencias que tenemos como sociedad según analistas de la realidad. Pero esto que se achaca desde algunos sectores como algo negativo que tenemos como pueblo, en realidad se da porque como reza el dicho, “quien se quema con leche, ve una vaca y llora”, estamos tan acostumbrados como ciudadanos a sufrir penurias económicas por los desvaríos que han hecho las sucesivas administraciones, que ante cualquier chispazo que se da en lo económico, aquellos que todavía tienen algún peso en el bolsillo salgan corriendo casi en bandada a los bancos y casas de cambio a comprar dólares confiados que de esa manera protegen sus ahorros y el bienestar de sus seres queridos. Yambién vale decir, que esta actitud, ha llevado a que en muchas ocasiones se haya instalado el pánico por cuestiones menores que nada hacían a la cuestión global de lo que sucedía económicamente, y que terminara perjudicado en algunos casos el país en su conjunto.

 Los datos de la realidad, muestran que progresivamente la dolarización de los depósitos avanza a paso firme, y que el gobierno nacional ha tenido que salir a invertir fuertes cantidades de sus reservas internacionales para poder mantener el tipo de cambio en el nivel actual. Esto genera una creciente incertidumbre en el argentino medio, lo que ha provocado que los ahorristas vuelvan a volcarse en gran medida hacia la moneda estadounidense para intentar preservar sus ahorros.

 Esto reaviva los temores de la gente y hacen temer un nuevo 2001, con riesgos de corralito y pesificación de depósitos como ocurrió en el 2002 con Eduardo Duhalde y una nueva devaluación, lo que llevaría a que la situación social en nuestro país se convierta en un verdadero polvorín, ya que no existe en el paisaje malla de contención alguna ante esta situación.

 La oferta de soluciones propuestas por las autoridades económicas, han agotado su ciclo, sustentado en su mayor parte por una expoliación constante de todos los sectores productivos y ahora los financieros, por lo tanto, con estos sectores a la defensiva y esperando revancha, el horizonte en el corto plazo para los argentinos, de no mediar algún milagro, tendrá ribetes tan dramáticos, que lo sucedido en el 2001, podría llegar a parecer el paraíso.